jueves, 20 de abril de 2006

1 de agosto

Los ríos de España son:
el Guadiana
el Tajo
el Duero
el Ebro
y el Guadalquivir

Los poetas hablaban de España y se vinculaban a la tierra.

Pero tú
que conoces mis valles y mis llanuras
que conoces mis altas cordilleras
que has bebido de mis afluentes
¿acaso tú conoces los ríos de España?

Yo soy la Tierra.
Mis muslos tiemblan cuando los agarras
y se hunde la carne.

lunes, 17 de abril de 2006

la boca

Yo soy La Boca, y a través de mí hablan todas las bocas del mundo.

A través de mí los profetas de la Biblia, a través de mí los animales y las aves y a través de mí los poetas franceses torturados que viven en cuchitriles.

Yo soy el Canal.

Yo conozco las historias.

y con voz cadente las hilvano, porque no soy nada más que palabras de otros.

y con oídos atentos escucháis, porque guardo en mí la conciencia del Conocimiento.

viernes, 31 de marzo de 2006

Acto Tercero y Redoble

Amo tus curvas y tus estrecheces,
los lugares donde te extingues
y donde recuperas el discurso.
Eres materia pura
en transformación continua
y yo te amo, te amo desde lejos con un amor pigmento
material y atómico.

Porque eres bella
y articulas el aire
con tus vértebras.
Porque te ramificas en cada movimiento:
¡cling! Y el espacio se convierte en una masa vibrante
y moldeable
de tú y tú y tú
por todas partes.
Porque me tensiono con tus músculos
y te libero;
y soy todo, eres todo,
y llenamos el aire.

Amo tus curvas y tus estrecheces,
el baile ondulante de tu piel
flexible,
la masa de electrones agitados
que puebla tu cabeza.
Amo tu cuello y tus costillas,
las clavículas y las yemas de los dedos;
amo tus rodillas y la masa blanda de tu culo.
amo tus ingles y el empeine de tus pies.

Amo tus curvas y tus estrecheces.
Amo tus curvas y tus estrecheces.

domingo, 12 de marzo de 2006

7 de septiembre

Me perfilas
áspero
y firme
por límites disonantes
yuxtapuestos
con manos de pintor,
manos de carpintero.

Intentas aprehenderme
como sujetas las cosas del mundo,
por eso agarras mis nalgas
me encierras entre tus brazos
golpea con fuerza mis carnes blancas
tu cuerpo de pintor,
cuerpo de carpintero.

Ávido y caliente
respiras en mi nuca.
quieres que sea infinita
si no me dibujas,
si no me construyes.
Ávidas,
calientes,
ásperas
tus manos de pintor,
manos de carpintero
que sólo pueden perfilarme
por límites disonantes
yuxtapuestos.

miércoles, 1 de marzo de 2006

8 de octubre

Tuve amigas de adolescencia
con ese extraño pesar en los ojos
de conocer la vida demasiado;
de aventurar una razón inconclusa;
de conocer el sexo diario y
prematuro.

"Tengo novio!", decían
y perforaban sus pezones.
Una mano masculina
caliente y masculina
que día a día
acariciaba sus carnes blancas,
amasaba sus nalgas,
les robaba la inocencia.

sábado, 25 de febrero de 2006

22 de agosto

Me gustan mis pechos
cuando caen,
indolentes,
sobre mi estómago.
Parece que tuvieran dentro
una extraña conciencia
de futuro;
el peso de una
madurez
y vejez
que sólo ellos conocen
y los impulsa en una carrera febril
hasta el ombligo.

miércoles, 15 de febrero de 2006

Postdata (1 de Mayo)

Podríamos ser tan felices.
Juntos ser más fuertes que las rocas;
más fuertes que las olas.
Puros como la espuma.
Redimidos de todo pecado por nuestra reciprocidad.
Salvajemente castos.

Podríamos ser tan felices.
Vivir nuevos mundos.
Inventar palabras incomprensibles
-un lenguaje propio
que sólo quepa en nuestros paladares.
Sentir la nueva poesía
como nuestra.
Discutir visiones revolucionarias.
Mirarnos a los ojos en silencio;
descubrirnos.
Acercarnos más a la belleza.
Besarnos hasta caer extenuados.

Podríamos ser tan felices.

miércoles, 1 de febrero de 2006

Acto Segundo: Oda

Son las piernas entrelazadas;
el tacto, poro a poro
con tu piel.
El vello recorriendo imperfecciones
-caricias de pincelada gruesa
(redibujamos el Impresión, soleil levant
tú y yo,
con nuestros cuerpos)

Las piernas
un racimo de ramas verdes
en contacto ansioso.
Anudados,
intentamos aferrar
las tensiones del aire.

Son tu prisión mis piernas;
las tuyas mi consuelo.
Carne sobre carne sobre carne sobre carne
se mueven, llama.
Ondean anémonas de mar.

Recorren tus piernas mis piernas
y pienso en las lecciones de Ciencias
del colegio:
Fémur tibia peroné tarso metatarso falanges.

Excreto abstracciones
por mi cuerpo – por mis piernas;
del contacto nace la comunicación pura.
Piel contra piel, con rabia.
Me recibes sin filtro.
Mi cuerpo encajando en tus concavidades;
cada gesto una unidad de lenguaje.

Somos tan frágiles.
Date cuenta: ¡somos tan frágiles!
Sólo encontrarnos a través de otro nos salva del ahogo.

Y es que son las piernas entrelazadas:
somos un animal cuatrípedo.

viernes, 27 de enero de 2006

5 de agosto

Me convierto para ti
en un país extraño
que recorrer con brújula.
Livingstone, supongo

Me convierto para ti
en colinas y montes,
en estepas desiertas;
soy la tierra y sus frutos.
Tú excavas mis orificios
como un trabajador de lo profundo
y extraes cuanto de mí
pudo haber de valioso.

Sólo para ti me convierto
en una geografía indescifrable
mientras, peregrino,
me recorres
y creas mapas imaginarios.
Sediento, bebes en mis fuentes
y me secas;
Es por ti que me esfuerzo
en ser fértil
y dar vida a
mis manantiales.


Sólo tú sabes leerme
el futuro en las palmas
como hacen las gitanas.
Para que nunca te aburras
cambio las líneas
cada noche
y sólo por ti
quedo huérfana de destino.

domingo, 15 de enero de 2006

Acto primero

Galopo el páramo de tus huesos.
Me río en la extrañeza
de este cuarto que
sólo nos conoce
el pellejo
y las lecturas
-fumo tu esencia, ávida
a grandes bocanadas.

El Cid cabalga.

A la gente se le ocurren oblicuas
perversiones
a veces.
Tú y yo
hemos inventado un mundo
de inocentes
donde aspirar a conocer
sin pecado.

El Cid cabalga.

Mis dedos en tus dedos
Como una prolongación
antinatura.
mis dedos en tus labios;
moldeo tus palabras
que se vierten, calientes,
en mis manos
y son como de arcilla.

El Cid cabalga.

No existe nada más para nosotros.
estamos muertos en vida.
El aire enrarecido
nos responde
con música y con ideas.
Es el fin de un principio;
yaceremos, cadáveres exquisitos, abrazados y felices.

Polvo, sudor y hierro, el Cid cabalga.
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