sábado, 25 de febrero de 2006

22 de agosto

Me gustan mis pechos
cuando caen,
indolentes,
sobre mi estómago.
Parece que tuvieran dentro
una extraña conciencia
de futuro;
el peso de una
madurez
y vejez
que sólo ellos conocen
y los impulsa en una carrera febril
hasta el ombligo.

miércoles, 15 de febrero de 2006

Postdata (1 de Mayo)

Podríamos ser tan felices.
Juntos ser más fuertes que las rocas;
más fuertes que las olas.
Puros como la espuma.
Redimidos de todo pecado por nuestra reciprocidad.
Salvajemente castos.

Podríamos ser tan felices.
Vivir nuevos mundos.
Inventar palabras incomprensibles
-un lenguaje propio
que sólo quepa en nuestros paladares.
Sentir la nueva poesía
como nuestra.
Discutir visiones revolucionarias.
Mirarnos a los ojos en silencio;
descubrirnos.
Acercarnos más a la belleza.
Besarnos hasta caer extenuados.

Podríamos ser tan felices.

miércoles, 1 de febrero de 2006

Acto Segundo: Oda

Son las piernas entrelazadas;
el tacto, poro a poro
con tu piel.
El vello recorriendo imperfecciones
-caricias de pincelada gruesa
(redibujamos el Impresión, soleil levant
tú y yo,
con nuestros cuerpos)

Las piernas
un racimo de ramas verdes
en contacto ansioso.
Anudados,
intentamos aferrar
las tensiones del aire.

Son tu prisión mis piernas;
las tuyas mi consuelo.
Carne sobre carne sobre carne sobre carne
se mueven, llama.
Ondean anémonas de mar.

Recorren tus piernas mis piernas
y pienso en las lecciones de Ciencias
del colegio:
Fémur tibia peroné tarso metatarso falanges.

Excreto abstracciones
por mi cuerpo – por mis piernas;
del contacto nace la comunicación pura.
Piel contra piel, con rabia.
Me recibes sin filtro.
Mi cuerpo encajando en tus concavidades;
cada gesto una unidad de lenguaje.

Somos tan frágiles.
Date cuenta: ¡somos tan frágiles!
Sólo encontrarnos a través de otro nos salva del ahogo.

Y es que son las piernas entrelazadas:
somos un animal cuatrípedo.
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